Hola a todxs. El día de hoy les quiero compartir uno de mis descubrimientos, para quienes no lo sepan, estoy trabajando en una antología de cuentos dedicada a las historias diversas. El periodo que estoy abordando es del año 1900 al presente 2025, justo como lo leen, una antología 125 años de cuentos LGBTIQ.
Esta antología la estoy dividiendo en tres etapas, la
primera abarca los años 1900 a 1959, el segundo periodo aborda los años 1960 a
1999. La última etapa recupera los años 2000 a 2025.
El año del cuento que les quiero compartir se ubica en 1993
(la segunda etapa) y podríamos tomarnos el atrevimiento de decir que es el
primer relato que documenta la homosexualidad en los emblemáticos vagones del
Sistema de Transporte colectivo Metro (STC).
La historia se titula: “UN METRO LLAMADO DESEO”, escrita por
Juan Carlos Palma K., en la sección “La Pluma Invitada” dentro de la
revista gay Hermes en su edición número 14.
La historia nos habla del ligue se encuentra en la estación del metro Hidalgo. Para sorpresa de todos, el juego de seducción dentro de los vagones comienza a las 06:31 PM, la hora en la que las personas salen de trabajar. Nuestro personaje es un joven al que le dan el nombre de Pedro, este muchacho varonil entra al vagón, se encuentra con otros hombres de buen cuerpo y belleza atractiva, sin embargo, Pedro se va con el señor más viejo y descuidado. ¿Qué tiene ese señor que no tengan los otros galanes? La respuesta nos la dice el cuento: “Ni insistentes miradas, ni camisas desabotonadas hasta el ombligo, ni botas vaqueras, ni penes erguidos bajo el pantalón… el argumento para convencerlo… algunos nuevos pesos”. Pedro es un chichifo que se va con el mejor postor. Para consuelo de todos, en la siguiente estación seguramente aparecerán otros “Pedros” que abran la oportunidad al encuentro homosexual.
Esta historia funciona de forma descriptiva, nos habla sobre el ligue homosexual en la estación Hidalgo, nos menciona el ligue que hay dentro de los vagones (seguramente el último vagón), nos describen las modas de los jóvenes homosexuales, tendencias masculinas, exhibicionistas donde los brazos resaltan a través de esas camisetas blancas, nos explican a detalle el juego de las miradas y también el estereotipo de los hombres hipermasculinos al estilo Village People, justo como se ilustra el cuento.
El relato de Juan Carlos Palma forma parte de muchas
historias de autores desconocidos que participaron en estas revistas que
contenían material pornográfico y eran mal vistas por la sociedad mexicana. El
ligue homosexual dentro del metro llegó a ser documentado en los relatos de
Adonis García (La novela de “El vampiro de la colonia Roma” publicada en 1979).
Después, el escritor Dionicio Morales, siguiendo esta tradición del encuentro
homoerótico hizo un poema dedicado al ligue en el metro. El verso se titula “Romance
del buscón” y fue publicado en el año de 1985 en su libro Inscripciones y
paisajes:
Nos vimos en el Metro
A una mirada tuya
mi paso
militante
se detuvo
Tus ojos
negruzcamente
negros
coincidían
relámpago
soeces
altaneros
con los míos
¡Ah! que lúbricas
Miradas
Todavía recuerdo
La palabra
te quiero
revoloteando el
aire
Cuando apareció un letrero
con la palabra Revolución
apresuré
mis
pasos
hacia
afuera
Ahora voy por las calles
incendiándolo todo
con
miradas
Tiempo después, otros poetas comenzarían a dedicar versos
sobre el último vagón, pero es hasta el año de 1995 que el periodista Carlos
Monsiváis se atrevería a hacer una crónica sobre las llamadas Metreras, jóvenes
homosexuales y afeminados que usarían el metro Hidalgo como su punto de reunión
para el ligue y prostitución. La crónica se publica en su libro “Los rituales
del caos”.
A través de la literatura es como se documenta una práctica
homoerótica nacida a través de la necesidad y el riesgo, al finalizar el siglo
XX y enfrentar la llegada de un nuevo tiempo el último vagón y el ligue
homosexual se verá forzado a enfrentar la represión institucional de un
gobierno intolerante y una sociedad aferrada a vivir en la máscara del
prejuicio. Su odio sigue siendo presente, pero los relatos siguen perteneciendo
a nuestro imaginario, al mundo de los guapísimos Pedros que deambulan por la
ciudad.
Fotografías que documentaron el cierre del último vagón del metro el 02 de frebrero de 2011.
Disfruten el cuento de Juan Carlos Palma.







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