lunes, 3 de noviembre de 2025

EL PRIMER CUENTO TRANSMASCULINO EN MÉXICO

El primer cuento que aborda la transmasculinidad en México se titula “Carmen del Mar”, publicado en el año de 1959 por Nidia Esther Rosado Bacelis, una escritora proveniente de Mérida, Yucatán, totalmente desconocida para los escritores e investigadores de la Ciudad de México e incluso desconocida para los propios habitantes de su tierra natal.

Antes de hablar sobre su cuento me gustaría hablar sobre la autora.




¿Quién es Nidia Esther? 

Nidia Esther Rosado Bacelis nació el 28 de mayo 1918, pero en realidad nació públicamente a la edad de 13 años cuando se registró por primera vez para tener un acta de nacimiento. Los sucesos de la guerra cristera influyeron en su forma de ver la vida. Nidia formó parte del grupo de las juventudes sinarquistas desarrollando una verdadera conciencia de clase sociopolítica. Ella, se reafirma a sí misma como una hija de la clase trabajadora y su influencia la llevaron a vivir una verdadera experiencia de empoderamiento femenino.




   Fue rebelde desde niña, sufría golpizas y regaños por parte de su madre y las maestras que trataban de educarla, sin embargo, no pudieron corregir su forma de ser. Ella misma tomó conciencia sobre su propia situación, es por ese motivo que se comprometió a estudiar para convertirse en profesora y poder ayudar a su familia. Una vez concluida esa tarea comenzó su trabajo en pequeños poblados donde demostró sus capacidades como maestra y obrera (ya que cosía y diseñaba ropa, participaba en el entorno social y era consejera de muchas personas). Cuando tuvo la oportunidad de ganar una candidatura para convertirse en gobernadora de una entidad ella comenzó a preguntarse quién era y a dónde quería ir, una vez decidió el camino comenzó a escribir sus primeros cuentos, un conjunto de diez historias que confeccionó en su primer libro “Cuando la feria acabe”.




   El libro se publicó con la ayuda de la Universidad de Yucatán, el prólogo estuvo a cargo del escritor Ermilo Abreu, cocido por su novela “Canek”, publicada en 1940 y hoy considerada como un libro imprescindible en nuestra literatura mexicana. Ermilo le entrega su prólogo en el año de 1957 desde la ciudad de Washington D. C.

   La crítica fue hecha por hombres, la mayoría positivas, pero había algunos elementos que no terminaban de agradar debido a que Nidia era una mujer y la crítica masculina siempre tenía que dar voz, voto y opinión. Sin embargo, esto no sería ningún impedimento para la autora. De todas las notas sólo hubo una que hizo una mención sobre la transexualidad en el cuento de Carmen del Mar. La nota fue escrita por Esteban Duran Rosado en el diario El Nacional: “En esta época en que la función hormonal y la ciencia endocrinológica nos reservan sorpresas morrocotudas, no es raro utilizar los fenómenos biológicos que hacen pensar en avatares psíquicos, que trasmutan los sexos, Y así, hay en los cuentos de Nidia Esther no podía faltar— una Carmen del Mar que se convierte en Pedro Maciel”.[4]

   El tiempo llevaría a Nidia Esther a desarrollar un segundo libro titulado “Cuentos de caballete y de mural”, publicado en el año de 1977 por la editorial Zamná. El prólogo lo hizo Leopoldo Peniche Vallado y en este proceso se nota un cambio radical en la escritura de Nidia. En primera instancia presenta ocho cuentos, todos ellos fuera del imaginario que existió en su primer libro, a pesar de tener referencias y contextos al pueblo, los campos, valles y regiones, las historias tienen otro tipo de profundidad. El cuento que nos interesa en su segunda publicación se titula “Niki el Rojillo”, que nos muestra la vida de un chico antifascista que ve el deterioro de su mundo con la llegada de un nuevo régimen, deprimido por la muerte de un familiar se embarca en un navío para escapar de su situación. Afectado y atrapado en sus pensamientos es seducido por una travesti (una trap en el término moderno)[5] que lo orilla a tener relaciones sexuales. En el acto, Niki se da cuenta y la golpea para darle una lección.




   En estos dos libros se encierra una de las primeras etapas de la escritora. Con el tiempo, su obra comenzará a expandirse en la novela, ensayo, investigaciones y sus autobiografías.

   Otros elementos a destacar en la autora, que nos ayudan a entender las posibilidades de su obra están marcadas en su tono de piel, Nidia Esther es una escritora de piel morena, eso provocó una distinción única en su vida. Otro factor es su relación con los chicos, ella siempre quiso el amor de un hombre, pero su estilo de vida, empoderado y feminista no encajaba en sus relaciones, ni en la sumisión que los hombres esperaban de ella, al final terminaba sola. En el ámbito cultural, Nidia conocía la leyenda de la X-tabay, una entidad que se transforma principalmente en mujer y a veces en hombre para atrapar a sus víctimas en la noche y poder absorberles la vida. En el campo biológico tuvo la educación del profesor Eduardo Urzaiz Rodríguez, primer escritor mexicano en crear una novela futurista y queer de la ciencia ficción conocida como “Eugenia”, publicada en el año de 1919, novela que expone una raza donde los hombres ya no necesitan de las mujeres para poder procrear hijos, esta novela fundaría una de las bases de la llamada Eugenesia, un movimiento de sanidad racial. El último elemento sería la “Cirugía superior”, un procedimiento en donde se remueve el tejido mamario y se modifica el pecho. Nidia debió conocer el caso de Michael Dillon, primer hombre trans en someterse a una mastectomía torácica masculinizante en el año de 1942.

   Con todos estos elementos, la experiencia y la vida en Mérida Yucatán el cuento de Carmen del Mar sería un hecho impredecible.

La historia de Carmen del Mar

Esta historia no habla de Pedro Maciel, un forastero que llega a un hotel y se interna en su habitación para revelarnos sus secretos, Pedro llegó a ser conocida como Carmen del Mar, una “machorra” víctima de los chismes y el castigo de los hombres. En un intento de asesinato, Carmen escapa de su hogar y se somete a una cirugía para cambiar su sexo a uno masculino. Encerrado en su habitación, alcoholizado, Pedro Maciel recuerda su pasado y jura su venganza en contra de los hombres quienes le arrebataron a su pareja Marta y su vida en el mar.

   El cuento revoluciona las temáticas expuestas en el país, por primera vez, somos testigos de un personaje transmasculino que habla, ríe y jura una venganza. El cuento es breve y contundente, único de su región. Las condiciones geográficas nos presentan a un forastero que ya tiene nombre e identidad social.

   Desde el inicio, Nidia Esther se la pasa reafirmando la existencia de una nueva entidad masculina: “Todo era nuevo, incluso él”, “Era como si hubiera vuelto a nacer o hubiera reencarnado”, “Aquella misma tarde había salido del hospital y era un nuevo miembro de la sociedad”. Pedro Maciel acaba de salir del hospital, se dirige a un hotel, su primer acto como hombre trans es escribir su nombre en la libreta de registro: “Tuvo que repetirlo una y otra vez, para acostumbrarse a la idea de que era él”. Su segundo acto fue mirarse al espejo dentro de su habitación, mirarse a través de propia intimidad y admirar sus nuevos cambios estéticos: “Se miró al espejo. Casi no le habían dejado pelo. Sólo le quedaba un rizo que le caía sobre la frente”. Su tercera experiencia, ya no como hombre trans sino como un verdadero hombre sería beber directo de la botella de ron: “Sería su primera experiencia como hombre y sentía la necesidad de hacerlo. Quería empezar su nueva vida como lo que era un hombre nuevo que se enfrentaba al mundo”.

   La nostalgia y el recuerdo del mar comienzan a mostrarnos la historia de Carmen, una mujer que vivía cerca de la región costera de Tenajo. Carmen trabaja en el muelle y vivía con Marta: “Carmen también fumaba. Lo hacía por las noches mientras Marta le acariciaba el cabello. Afuera soplaba el viento y los hombres se emborrachaban en la taberna”. Lo que vivía esta mujer era una relación lésbica, su propio paraíso en el mar mientras la realidad apuntaba a una maldición, las mujeres de Tenajo habían desaparecido, todas se las llevo “El Bebo”, un hombre que se aprovechó de su astucia para ligarse a todas las hembras, el alcohol y la borrachera fue lo único que dejó para los demás hombres.

   A falta de mujeres, El Bebo intentó seducir a Carmen, pero en su negativa este hombre las hizo visibles, comenzó a echar chismes y habladurías, en una noche de borrachera, los hombres se encabronaron y decidieron ir a quemar la casa de Carmen para que ella y Marta murieran adentro: “La ola creció hasta convertirse en tromba. La muchedumbre enardecida se dirigió al jacal de Carmen y las teas llovieron sobre el techo. La noche de Tenajo se volvió roja y los gritos de la turba acallaron el rumor del mar. —¡Que arda! ¡Que arda la machorra con su querida!... —¡Que el diablo se las lleve juntas!”.

   Una vez conocida la historia de Carmen volvemos con Pedro quien ya se encuentra ebrio y convulso, soltando las palabras de su propia confesión: “¡ESTÚPIDOS! Creyeron haberla quemado y huyó de Tenajo. Carmen del Mar, es ahora, Pedro Maciel…”.

   Esta historia nos abre una posibilidad en la narrativa yucatense, después de Nidia Esther vinieron otros autores a exponer temas como la asexualidad, el VIH, el travestismo, el abuso sexual y los usos de la región como pene artificial que se le pone a una bebita para engañar al esposo que quiere un primogénito varón.[6]

   De todos los escritores, Nidia fue la más abierta a las expresiones de género, adelantada en su tiempo y creadora de una calidad magistral.

Anotaciones finales

Carmen del Mar es una historia que refleja el machismo y la imposición de los hombres, ellos fueron quienes juzgaron y decidieron un castigo al no ver cumplidas sus ambiciones, además del cuento, las notas y referencias a los marimachos exponen el mismo modo de operación, quien juzga, señala y castiga es el hombre, la mujer no puede ser lesbiana y mucho menos travestirse de hombre. La persecución de estos marimachos llevó a una nueva evolución, la llega del sujeto transmasculino. Este cuento nos abre las puertas a la creación de una nueva historia trans, necesaria para las letras mexicanas y para la literatura de nuestro país a la cual le hace falta una nueva lectura.

   Les compartimos el cuento Carmen del Mar.

 


CARMEN DEL MAR[7]

Nidia Esther Rosado Bacelis

 

Ahí estaba, parado junto a la ventana contemplando el paisaje. Todo era nuevo, incluso él. Con las piernas enfundadas en los pantalones y las manos metidas en los bolsillos. Era como si hubiera vuelto a nacer o hubiera reencarnado. Sin embargo, había una pequeña pero significativa diferencia: tenía un pasado.

Aquella misma tarde había salido del hospital y era un nuevo miembro de la sociedad. Alojado en el hotel "Peñalva", el libro de registro incluía su nombre: Pedro Maciel. Tuvo que repetirlo una y otra vez, para acostumbrarse a la idea de que era "él".

Miraba con nostalgia el río. Al otro lado estaba Tenajo. ¿Viviría su pasado en él? Su casa había ardido. Sólo habían quedado de ella las cenizas. Esparcidas ahora mismo sobre los muebles, sobre la alfombra y en la ventana, Pedro las sintió y le causaron escozor.

Se pasó la mano sobre la frente y la sintió húmeda. Sudaba. Sudaba igual que Carmen, la chica de Tenajo que trabajaba en el muelle. A lo largo de las mejillas, por delante de las orejas, le corría el sudor hasta llegar a la garganta, produciéndole un cosquilleo familiar.

Recordó a Carmen con el fardo al hombro descendiendo por la rampa. No. Pedro no podía negarlo. Echaba de menos el mar, el muelle y ¿por qué no confesarlo? Echaba de menos a Carmen.

Se miró los pantalones. Eran rectos, sin más adornos que los bolsillos laterales. Se miró al espejo. Casi no le habían dejado pelo. Sólo le quedaba un rizo que le caía sobre la frente.

Se acercó al cenicero para dejar la colilla, Carmen también fumaba. Lo hacía por las noches mientras Marta le acariciaba el cabello. Afuera soplaba el viento y los hombres se emborrachaban en la taberna. Para borrar los recuerdos, Pedro decidió tomar un trago de ron. Sería su primera experiencia como hombre y sentía la necesidad de hacerlo. Quería empezar su nueva vida como lo que era: "un hombre nuevo que se enfrentaba al mundo". Así le había dicho el médico al despedirlo del hospital.

Descorchó la botella y tomó. Como estaba delante del espejo, se río de sus propios gestos. Una sensación de fuego le corrió por el gaznate. Tosió varias veces, luego se tiró en la cama y contempló el techo de la habitación. Las vigas le recordaron el muelle.

Bajó la mano y agarró la botella, Empinó de nuevo el codo y tragó hasta ahogarse. La lengua se le soltó:

—¡Carmen vivía con Marta porque le daba la gana! ¡Perros! ¡En Tenajo no había hombres, todos eran unos maricas! ¡El Bebo! ¡El Bebo se burló de todos! ¡Se llevó a las mujeres y pagó la deshonra con licor!

Pedro vació la botella. Los ojos se le nublaron y le zumbaron los oídos. Subió el tono de la voz para poder oírse a sí mismo.

—¡A Carmen le daba asco el Bebo! ¡Sépanlo, IDIOTAS, por eso lo rechazó!

Los últimos acontecimientos de su vida anterior pasaron por su mente: La taberna de Tenajo con sabor acre. Las palabras del Bebo cortando el humo para llegar impregnadas de nicotina y de licor a los oídos de los demás y pasar de boca en boca hasta llegar a la calle arrastrando su vergüenza:

—Que la Carmen no es hembra... Me lo ha dicho el Bebo.

—Que la Carmen vive con Marta porque es su mujer...

—Dice el Bebo que hay que desnudarla para que aprenda.

—¡Y eso para que sepa que no nos engaña!

—¡Quién iba a creerlo...! ¡La Carmen!

La ola creció hasta convertirse en tromba. La muchedumbre enardecida se dirigió al jacal de Carmen y las teas llovieron sobre el techo. La noche de Tenajo se volvió roja y los gritos de la turba acallaron el rumor del mar.

—¡Que arda! ¡Que arda la machorra con su querida!

—¡Que el diablo se las lleve juntas!

Pero a Carmen del mar no se la llevó el diablo. Aquí estaba Pedro Maciel para certificarlo. Este ciudadano de nuevo cuño que era producto de la ciencia. Que había nacido adulto a la vida social y que ahora se revolcaba convulso, balbuciendo palabras húmedas de saliva y de alcohol.

—¡Yo soy Pedro Maciel!... ¡BESTIAS! Carmen del Mar no existe, porque la he matado yo. ¡ESTÚPIDOS! Creyeron haberla quemado y huyó de Tenajo. ¡Carmen del Mar es ahora Pedro Maciel!...



[1] “Hermafrodita” en: El Universal (01 de febrero de 1894), p. 3.

[2] “Un marimacho” en: El Universal (22 de junio de 1894), p. 3.

[3] “Marimachos” en: El Universal (10 de noviembre de 1901), p. 1.

[4] “Los cuentos de Nidia Esther” en: El Nacional, México D.F, martes 03 de noviembre, 1959.

[5] La palabra “trap” hace referencia al significado de trampa, un hombre engañado por una supuesta mujer que en realidad es un hombre.

[6] En el cuento al que nos referimos se titula “El año de las conveniencias”  del escritor yucateco Joaquín Bestard Vázquez publicado en el año de 1985 de su libro “De la misma herida”. Citamos el fragmento: “(El padre, don Félix, quería un niño para que se hiciera cargo de adulto de sus tierras y sus propiedades y que compran todo lo que es preciso a un niño, porque don Félix es hombre recto que no se equivoca y su mujer sería igual y ya que quiere un varoncito, un chiquito tiene que ser y ¡puchis!, nace una niña y como no pudieron echar mano de otra ropa traída de Europa y otros juguetes comprados en Nueva Orleans o Cuba, Margarita creció como niño, Claro que no pasan de ser murmuraciones de gente lista para el embrollo, pero se dice que muy al principio, doña Lola trató de engañar a don Félix y en complicidad con Chic, la sirvienta abuela dispuesta a todo, le hicieron un sexo de varón con el cabo de una vela, para lograr que en la oscuridad de la alcoba don Félix se la bebiera de un trago la trampa y algo falló)”.

[7] La primera versión fue publicada en el año de 1959, en su segunda edición de 1984 la autora hace una serie de cambios para pulir su cuento. Nosotros tomamos la segunda versión como base y hacemos un aproximado de cuatro correcciones de puntuación para respetar y mantener la esencia del texto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL PRIMER CUENTO TRANSMASCULINO EN MÉXICO

El primer cuento que aborda la transmasculinidad en México se titula  “Carmen del Mar”, publicado en el año de 1959 por Nidia Esther Rosado ...